lunes, 3 de noviembre de 2014

Lo imposible

Unos ojos que amanecen enfrentados a la pared,
un café a solas y
un coche donde solo habla la radio
o donde roban besos las hojas secas al parabrisas.

Un buenos días que suena a silencio o a grito de rabia,
una guitarra que le canta a alguien... para nada,
unas manos que escriben su nombre sobre apuntes,
o en el espejo empañado del baño.

Una cena para dos con la mitad guardada para mañana,
un móvil que ya no suena antes de dormir,
unos ojos que anochecen enfrentados al futuro
o a la misma pared.
 
A lo largo del día todo le recordaba a su ojos,
pues vestían una mirada tan imposible
como el eclipse de sol que esconde
los errores del pasado.

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