sábado, 25 de junio de 2016

Yo


Pero quién acaricia mi cansancio
en las oscuras noches invadidas por la soledad,
esa soledad que duele.
Quién cura con dos palabras
las heridas provocadas por este mundo
henchido de odio y frustración.
Quién me busca y me agarra
cuando, a tientas, no me encuentro
ni toco con la punta de los dedos
más que mis taciturnas inseguridades.
Pero quién quiere de mí
aquello que yo mismo
repudio.
Quién enciende velas de sonrisas
cuando la apatía se hace fuerte.
No me arrepiento de haber elegido
esta forma solitaria de vivir
pero aún así lo siento,
y en estas horas de debilidad me pregunto
¿quién me salva de estas noches de mierda?